Creamos UTRASD porque nos cansamos

“El 1° de marzo de 2013 se reúnen en la ciudad de Medellín 28 mujeres pertenecientes a la etnia afro con una característica en común, y es que estaban o estuvieron  relacionadas directamente con el trabajo doméstico remunerado; realizado en esta misma ciudad”

Nuestras manos maltratadas son signos claros de que en algunos casos no se nos brinda el equipamiento necesario para realizar nuestro trabajo en condiciones dignas. Y sin embargo, nuestras manos han ayudado significativamente a la economía de nuestro país. En 2015 se estableció que el trabajo doméstico aportaba el 20,8% del producto interno bruto de Colombia.

Nos juntamos aquel día por un motivo verdaderamente importante para la vida de cada una de las que allí estábamos. Ese primero de marzo se creó el primer sindicato de trabajadoras domésticas con enfoque étnico Afro y con las puertas abiertas para recibir mujeres trabajadoras domésticas de cualquier etnia.

Para sus fundadoras no era un secreto que el trabajo doméstico es un trabajo mal visto y que independiente del color de piel, cualquier mujer que lo realice puede estar en un alto riesgo de vulnerabilidad.

Creamos nuestro sindicato como la prueba viva de que nos cansamos de trabajar muy duro por bajos salarios; nos cansamos de los malos tratos físicos y verbales; nos cansamos de que nuestro trabajo sea visto como ayuda y no como trabajo; nos cansamos de que el mismo gobierno y la legislación laboral sean discriminatorios con las normas, y sobre todo, nos cansamos de saber que aunque hemos trabajado gran parte de nuestra vida, para la vejez no tendremos forma de garantizar nuestra calidad de vida.

Pese al estigma que hay frente al sindicalismo y a la violencia antisindical que durante años ha cobrado muchas vidas, rompimos con ese miedo y desconfianza que hay frente a las organizaciones sindicales. Nuestra apuesta política y social es luchar, para que a las trabajadoras domésticas se nos reconozcan las prestaciones sociales, trabajemos en condiciones dignas, se nos respete, se valore el trabajo doméstico y se dé la importancia social y económica que tiene.

Lo hicimos también porque en el país ya hay muchas organizaciones de mujeres, incluso de mujeres Afro, pero en ninguna de estas habíamos visto el interés de trabajar por mejorar las condiciones del trabajo doméstico. Es por ello que pensamos que al tener nuestro propio sello sindicalista podíamos exigir directamente del gobierno nacional que se transformen normas discriminatorias, como la jornada de las trabajadoras internas, que es de 10 horas diarias, sabiendo que la legislación contempla 8 horas para otro tipo de trabajadores.

Tuvimos muy presente resaltar lo Afro, porque como negras, históricamente hemos sufrido  los más grandes vejámenes a razón del racismo, la condición socioeconómica, el bajo nivel de escolaridad y la situación migratoria. Todos estos factores han incidido para que la mujer negra que trabaja en una casa sea vista como poca cosa. En el imaginario de la gente está la idea de que somos fuertes, y por tanto, debemos ser explotadas con mayor severidad.

Según cifras oficiales, para el 31 de marzo de 2015 en Medellín había una población Afro cercana a las 218.068 personas, lo cual equivale al 10% de la población. Cuando de oportunidades se trata para las negros y negras en Colombia la cifra es lo de menos. Por ser la segunda capital más grande de Colombia, Medellín es una ciudad que hasta el momento se sigue viendo como ciudad de oportunidades, y también se ha convertido en un receptor de trabajadoras domésticas que llegan de departamentos aledaños como Chocó, Córdoba, Bolívar, Guajira o Valle del cauca. En UTRASD tenemos mujeres de esas regiones, pero en su mayoría, son oriundas del Chocó y del Urabá antioqueño.

Antioquia es acogedora, claro está, pero para nuestra etnia las oportunidades son escasas. Para la mayoría de nuestras mujeres negras, el mercado laboral es el servicio doméstico y para la mayoría de los hombres negros, la construcción, no significando lo anterior que no haya negras y negros que se hayan superado académicamente, es sólo que la mayoría de la gente piensa que nuestra etnia es muy buena para estos oficios lo que ha contribuido a su estancamiento.

Cuando nos organizamos empezamos a luchar fuertemente por la prima para trabajadoras domésticas. En nuestro país hay prima para otros trabajadores y para nosotros no, porque argumentaban que las casas no producen. En la actualidad, uno de nuestros mayores logros, fue la promulgación de la tan anhelada ley de prima (ley 1788 de 2016). A las mujeres de UTRASD nos enorgullece contar que estuvimos al frente de todo el proceso desde el 22 de julio de 2015 cuando se radicó el proyecto de ley, hasta junio de 2016 mes en que se aprobó la ley.

Aunque en UTRASD la voz que se pone públicamente es la nuestra, somos conscientes  y agradecemos a todas las organizaciones que se han atrevido a andar este camino junto a nosotras, como la ENS, Carabantú, Bien Humano, las congresistas Ángela Robledo y Angélica Lozano, Fescol y medios de comunicación como La Pulla de El Espectador y personas del común que han contribuido de forma positiva para que nuestra organización se fortalezca internamente y se posicione políticamente.

Todo este trabajo ha estado ligado a situaciones reales de las trabajadoras domésticas colombianas; investigaciones como la que ejecutó la ENS (Escuela Nacional Sindical) y Carabantú de 2012 a 2013 evidenciaron públicamente las condiciones de precariedad en las que vivimos y trabajamos algunas de las mujeres.

Una de las mayores dificultades es con el tiempo, sabes “tú hora de entrada pero no de salida” y ese es el problema de muchos empleadores se les es difícil pensar que esa mujer que trabaja en su casa también se cansa.  Algunos de los resultados de la investigación fueron por ejemplo que el 85.7% de los contratos son verbales, situación que pone en desventaja a la trabajadora, porque algunas pensamos que por tener un contrato la mayor de las veces de esta índole no tenemos derecho a reclamar ante las instituciones encargadas de velar por nuestros derechos. Son desconocidas o poco utilizadas entidades de carácter público como el Ministerio del Trabajo, los Centros de Atención Laboral (CAL) los cuales nos pueden asesorar de forma correcta y además gratuita.

En estos cuatro años nos reunimos de forma periódica y en esos espacios se han evidenciado situaciones como las de  la trabajadoras internas que expresan que el encierro empieza a afectar emocionalmente; y este es un tema del cual se habla poco en la sociedad, por ende los problemas que se desencadenan en el interior de un hogar que es privado, lo que sucede allí se maneja con absoluto hermetismo, y es por ello que a través de nuestro sindicato hemos ido ganando espacios donde ya se está escuchando nuestra voz y con nuestras historias vamos a sensibilizar al gobierno y a la sociedad no con lástima, sino contando con total verdad lo que nos hace daño, esto ayudará a que no sigan cometiendo tantas injusticias con las trabajadoras domésticas.

En UTRASD todas sus mujeres somos muy comprometidas, tanto la junta directiva, como la base de afiliadas y eso ha servido para agilizar el trabajo. Cuando empezamos este sueño queríamos compartirlo con mujeres de más regiones y ya hemos logrado constituir subdirectiva en Bolívar, Urabá y vamos para Bogotá. Estamos soñando, estamos creciendo, estamos haciendo cambio en las leyes y en la vida de cada mujer trabajadora doméstica Colombiana que aún sin saber que existimos, puede estar segura de que luchamos con mucha entrega para que en su trabajo ella pueda estar mejor.

  • De la dignificación del trabajo, depende que  muchas mujeres se  reconozcan y no les de pena realizar su trabajo .(Flora Perea )
  • No más al trabajo doméstico infantil.(Reinalda Chaverra.)
  • Mi trabajo es tan importante, que aporta a la economía de nuestro país.(Claribed Palacios)
  • Sociedad empleadora, brinden a sus trabajadoras domésticas las herramientas necesarias para hacer bien su trabajo y proteger así su integridad física y emocional( Claribed Palacios)