En el país hay cerca de 700.000 empleadas del hogar, con altos niveles de informalidad, que han perdido sus trabajos o están siendo obligadas a internarse en casa de sus empleadores.

“Usted sabe que la queremos mucho, fírmeme la cartica donde queda claro que no me va a demandar. No me vaya a perjudicar, voy a buscar con amigos míos a ver si la necesitan pero no le puedo seguir pagando si no viene”. El relato de Claribed Palacios, de la Unión de Trabajadoras Afrocolombianas del Servicio Doméstico en Colombia (Utrasd), es solo una de las aristas de la crítica situación que viven las empleadas domésticas en Colombia, cerca de 700.000 personas, un enorme sector obrero que está sufriendo profundamente la cuarentena en el país andino. “Es despido disfrazado y se ha vuelto más común. Y cuando mezclan esas cosas (el sentimiento) se hace más difícil que alguien salga a denunciar a su empleador”, dice Palacios.

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